El caso más conocido de exportación de autos robados a Europa es la operación “Torre Eiffel”: En 1998, fueron trasladados por mar 116 VW sedán —autos de colección en París—, de México a Francia. Salieron de Veracruz con destino al puerto de Havre. Los autos contaban con permisos legales de exportación, habían pagado impuesto de importación y fueron vendidos en lotes.
La INTERPOL tenía sospechas de que los números de serie de algunos de estos autos habían sido alterados; sin embargo, al ser un auto que no se fabricaba ni se vendía usualmente en Francia, se desconocía cómo descifrar el número de identificación vehicular. OCRA envió un perito y éste determinó que eran robados. Musi señala que la recuperación fue difícil porque la importación de los vehículos había sido legal.
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