Existen alternativas tecnológicas, a un bajo costo, que pueden implementarse para combatir el delito. Un ejemplo es el marcaje, que a OCRA le costó 350 pesos por cada vehículo. En cuanto a los puertos y fronteras, la cobertura electrónica y el rayo gamma, pueden ser buenas alternativas porque son sistemas que detectan el contenido de los contenedores, sin tener que abrirlos ni dañar las mercancías.
El sistema de cobertura electrónica se propuso en la reunión de NAEC en enero de 1996 y para noviembre de 2001 ya lo habían implementado 70 puertos de Norteamérica.
En opinión de José Luis Musi, lo más importante para combatir el robo de autos es el establecimiento de un registro nacional de vehículos. Él señala que “el registro no bajará el robo por sí mismo, pero eliminará la figura del comprador de buena fe, y al evitar de este modo el desconocimiento de la ilicitud de un vehículo, no habrá comprador, y, sin él, lógicamente, tampoco habrá mercado”.
Para Musi, la federalización del delito, más que una medida que disminuya los índices de robo de autos, facilita la persecución del delito, al eliminar los trámites que actualmente son necesarios para pedir la colaboración de los cuerpos policíacos de cada estado.
Más allá del uso de la tecnología, el registro vehicular, la federalización o penas más severas, lo que verdaderamente puede combatir el robo de autos es acabar completamente con la impunidad.
“Si un delincuente tiene la certeza de que si es atrapado recibirá una sanción penal, es más difícil que robe, a que si sabe, como ahora, que tiene 96 por ciento de probabilidades de cometer el robo impunemente”. |